Principios del Diseño Universal

 

Para afrontar con éxito los requisitos y soluciones que hagan más accesibles las exposiciones en nuestros museos, los arquitectos, museógrafos y productores deben improvisar y mejorar – en muchas ocasiones, demasiadas – los estándares legislativos de cada país, siguiendo regulaciones a veces confusas, aleatorias e insuficientes. Como resultado de esta dinámica, la accesibilidad total puede ser valorada como algo frustrante o inalcanzable, especialmente en cuanto al acceso programático. Afortunadamente, utilizando el concepto y la filosofía del diseño universal – en combinación con los estándares legales -, podremos aspirar a generar experiencias de museo efectivas que beneficien a todos los visitantes, independientemente de su discapacidad.

En la década de 1970, el Congreso de los Estados Unidos había aprobado numerosas leyes relacionadas con el acceso para las agencias federales, incluido el Servicio de Parques Nacionales (NPS). Entre otras, se recogían la Ley de Barreras Arquitectónicas de 1968 y la Ley de Rehabilitación de 1973 (enmendada) además de los Estándares Federales de Accesibilidad Unificada, que se publicaron en el Registro Federal en 1984. Durante todo este tiempo, y hasta su muerte en 1998, Ronald L. Mace, arquitecto, usuario de silla de ruedas y fundador y director de programa del Centro para Diseño Universal en la universidad de Carolina del Norte, ayudó a cambiar el modo de llevar a cabo el cumplimiento de los requisitos legalmente obligatorios en el diseño de productos y entornos hacia otro, mejorado, que beneficiara a todos. Mace acuñó un nuevo término para este enfoque más expansivo: «Diseño universal«.

El diseño universal se define, en términos generales, como «el diseño de productos y entornos que puedan ser utilizados por todas las personas, de la mejor manera y en la medida de lo posible, sin la necesidad de adaptación con un diseño especializado». En 1997, Mace y el Centro de Diseño Universal convocaron a un grupo de arquitectos y profesionales multidisciplinarios con ideas afines para definir mejor este concepto y comunicarlo de manera más efectiva. Este grupo desarrolló lo que ahora se conoce como «los Siete Principios del Diseño Universal» a fin de que los consumidores y profesionales pudieran formarse y guiarse en el diseño y evaluación de productos y entornos «más utilizables». Como resultado del trabajo, se publicó un texto que nombró, definió y proporcionó las pautas clave para cada uno de los principios. La intención era elaborar nombres y definiciones suficientemente breves para que las personas pudieran recordarlos fácilmente.

Los siete principios y sus respectivas definiciones son las siguientes:

  1. Uso equitativo: el diseño debe ser útil y comercializable para aquellas personas con capacidades diversas.
  2. Flexibilidad de uso: el diseño debe adaptarse a una amplia gama de preferencias y habilidades individuales.
  3. Uso simple e intuitivo: el uso del diseño ha de resultar fácil de entender, independientemente de la experiencia, el conocimiento, las habilidades lingüísticas o el nivel de concentración actual del usuario.
  4. Información perceptible: el diseño comunica la información necesaria de manera efectiva al usuario, con independencia de las condiciones ambientales o de las capacidades sensoriales del usuario.
  5. Tolerancia al error: el diseño debe minimizar los riesgos y las consecuencias adversas de acciones accidentales o involuntarias.
  6. Bajo esfuerzo físico: el diseño debe poder utilizarse de manera eficiente y cómoda, y con un mínimo de fatiga.
  7. Tamaño y espacio para aproximación y uso: ha de proporcionar tamaños y espacios apropiados para su aproximación, alcance, manipulación y uso, independientemente del tamaño del cuerpo, la postura o la movilidad del usuario.

Los principios de diseño universal pueden ayudar a los profesionales museógrafos/as a tomar decisiones de diseño reflexivas e informadas, aportando soluciones a los problemas de accesibilidad que existen en nuestros museos. También pueden utilizarse para analizar en qué medida nuestros museos abordan la accesibilidad. Así, por ejemplo, permiten el uso de la tecnología de asistencia con dispositivos y equipos que requieren ser funcionales dentro de un museo; o la disposición de contenidos libres de barreras y códigos de construcción sobre mandatos de discapacidad.

Por otra parte, el diseño universal es un ejercicio aplicable a cualquier entorno construido, así como a los productos de consumo dirigidos a un perfil muy amplio de usuarios, fomentando de este modo que resulten más atractivos, comercializables y utilizables por todos. La realidad, sin embargo, es que que queda muchísimo camino por recorrer.

En nuestros museos, por ejemplo, el diseño universal en sí mismo puede no cumplir con los estándares de accesibilidad si estos requisitos no existen, como ocurre, entre otras cosas, cuando las descripciones de audio no se hallan disponibles. Pero si los equipos del museo adoptan los estándares del diseño universal, se logrará alcanzar un marco inigualable de la conexión entre todo tipo de personas – sin excepción – y el conocimiento.

Aún más emocionante, los resultados pueden conducir a la creación de oportunidades multisensoriales y multidimensionales que, de otro modo, no se habrían logrado. Si queremos avanzar hacia el futuro, los equipos de trabajo de nuestros museos deberán aplicar los principios del diseño universal inevitablemente, generando oportunidades dinámicas para que un público amplio participe y disfrute de su visita. A su vez, los equipos de diseño promoverán una dinámica positiva a base de ejemplos concretos que nos permitan aprender aprovechando sus conocimientos y aportar experiencias inclusivas para todos.

Recursos bibliográficos:

Michele Hartley (2015): Shifting the Conversation: Improving Access with Universal Design. The Exhibitionist Magazine, número de otoño.

Bettye Rose Connell, Mike Jones, Ron Mace, Jim Mueller, Abir Mullick, Elaine Ostroff, Jon Sanford, Ed Steinfeld, Molly Story y Gregg Vanderheiden (2015): Los principios del diseño universal. Universidad Estatal de Carolina del Norte, Centro de Diseño Universal : Entornos para todas las personas: http: //www.ncsu.edu/ncsu/design/cud/about_ud/udprinciplestext.htm.

Rebecca Fuller y William R. Watkins (2010): Investigación sobre el uso efectivo de las exhibiciones táctiles con descripción de audio activada por tacto para el público ciego y de baja visión. (Libro Blanco).Centro Nacional de Accesibilidad: http: //www.ncaonline.org/docs/ tactile_exhibits-fuller_watkins. pdf

Ronald L. Mace, ed. Jan Reagan (2015): A Perspective on Universal Design. North Carolina State University, The Center for Universal Design: Environments for all People: http://www.ncsu.edu/ncsu/design/cud/about_us/usronmacespeech.htm.


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