Colecciones: Certezas e Incertidumbres

 

Los museos trabajan para convertirse en entidades reflexivas y bien planificadas, cuidadoras de sus colecciones, integrales y conectadas al mundo que les rodea. Sin embargo, seamos realistas, por lo general, se alejan de la excelencia. Los conservadores, los museólogos, los gestores de colecciones, y demás, tienen la obligación de destacar la importancia de lo que ellos creen que posee valor cultural actual, pensando también en el futuro y ampliando las oportunidades de investigación y educación. A pesar de la cuidadosa consideración y selección que entra en el proceso de expansión de las colecciones de los museos, siempre existe el riesgo de que la posibilidad de obtener un objeto, o colección de objetos, no se anticipe o se pierda. Solo el tiempo puede decir si una colección se revalorizará, o no, a largo plazo

En estos tiempos económicos deprimidos e inestables para la cultura, las juntas y los gestores de los museos se ven tentados a contemplar las colecciones como un activo económico. Curiosamente, en los últimos años, esto parece ser bastante común en entornos universitarios; el Rose Art Museum de la Universidad de Brandeis y el Museo de la Universidad Fisk son dos claros ejemplos recientes. Representan amenazas intimidantes, especialmente para aquellos que trabajan en entornos universitarios en los que los administradores de alto nivel pueden no entender la ética, las leyes y las funciones del museo de la misma manera que lo haría la administración y la junta de un museo independiente. Sin embargo, incluso los museos no universitarios, son vulnerables a la venta de colecciones y activos. Aun sin coacción económica institucional, algunos ven sus activos más importantes -sus colecciones- como un medio para un fin, lo que genera incertidumbres éticas suficientes como para ser objeto de revisión y discusión. En 2013, el Museo Pedersen de Los Ángeles subastó más de 100 coches de su colección para ayudar a financiar el proyecto de construcción de su impresionante nuevo edifico.

Aunque el objetivo de muchos profesionales de los museos es proporcionar un entorno estable e inmutable para los objetos de colección, el viejo adagio «la única constante es el cambio», se aplica al trabajo de colecciones bastante más de lo que muchos desearían admitir. Aparece, incluso, una nueva constante, que es la idea de que la tecnología dictará el modo en que los futuros visitantes se relacionarán con los artefactos y objetos -y reaccionarán ante ellos-, en el caso de que, saturados de tanta tecnología, elijan visitar museos para escapar de un entorno dominado digitalmente, y busquen interactuar con los objetos (y entre sí) de una manera más analógica. Esta evidente realidad ha sido planteada en el TrendWatch del Centro para el Futuro de los Museos: «Desconectando para reconectarse: ¿pueden los individuos desconectarse de un mundo hiperconectado?». Esta tendencia indica que la sociedad comienza a considerar la desventaja potencial de hallarse conectados constantemente a Internet y a los dispositivos móviles, deseando tener oportunidades para «desintoxicarse digitalmente». Todo ello puede abrir opciones diversas para que la comunidad de museos potencie una de sus fortalezas: ser lugares de contemplación y retiro.

Las mayores incertidumbres parecen estar centradas en la disponibilidad de una financiación que permita mantener las colecciones en un nivel de atención adecuado. Existe una opinión generalizada de que las colecciones son un esfuerzo privado -no público- en cuanto a lo que sucede dentro de las reservas técnicas y espacios de trabajo, más allá de la galería de la exposición. Sin embargo, dichos espacios pueden ser también de acceso público y convertirse en excelentes lugares para crear conciencia y conseguir recursos económicos a través de una programación de visitas pública. Asimismo, es necesario potenciar los trabajos de divulgación que resalten el papel del personal relacionado con las colecciones (conservadores, registradores, catalogadores, archiveros, etcétera). Hablamos de trabajos -bien in situ, bien digitales- que muestran sus propias incertidumbres a medida que los museos se intentan anticipar a los intereses de sus visitantes, potenciales y actuales, en un momento de rápido cambio social, económico y político. ¿Pueden los museos ser motores del diálogo para hacer frente a estos cambios? Veamos:

  • A medida que se ajusten los presupuestos, será más probable que los museos trabajen con lo que tienen (es decir, exposiciones desarrolladas a partir de su colección). ¿Sería éste un aspecto positivo, durante la recesión económica, al brindar la oportunidad de devolver el sentido del valor público a las colecciones?
  • Las redes sociales y los nuevos medios digitales constituyen una herramienta, cada vez más importante, en la promoción de las colecciones. El microblogging se ha convertido en un instrumento poderoso para la divulgación de colecciones de algunos museos. Tumblr lanzó recientemente un diseño llamado «Readymade» pensado específicamente para organizaciones artísticas. Plataformas como Flickr, Historypin y otros sitios web de orientación social, permiten que se lleven a cabo investigaciones sobre colecciones de fuentes múltiples. Por supuesto, muchas instituciones ven estas incursiones como beneficiosas, pero también reclaman su tiempo para administrar, mantener y rastrear.
  • Las expansiones de los museos continúan; ya son varios los proyectos importantes recientes centrados en los espacios de exposición virtual y en el aumento del almacenamiento. Si esta tendencia prosigue, los museos deberán lidiar con la incapacidad para almacenar sus crecientes colecciones en los sitios web.
  • El modelo BAM (biblioteca / archivo / museo) continúa ganando terreno. Pero, ¿cómo colaboran entre sí estas instituciones? ¿Cómo se combinan las prácticas de los museos con las de los archivos y las bibliotecas? ¿Afectará ésto a las prácticas de gestión de las colecciones?
  • Los museos están experimentando con proyectos que utilizan impresión tridimensional y escaneo dimensional en sus colecciones, para proporcionar así medios de investigación, acceso y reinterpretación creativa de las mismas. El Virtual Lab de la Universidad Estatal de Idaho es un ejemplo de ello.

Conservación y la preservación de la colecciones:

  • El Índice de Salud del Patrimonio y la Encuesta de Colecciones Científicas del NSF demuestran que no se le otorga la importancia suficiente al mantenimiento de las colecciones.
  • El Instituto de Permanencia de la Imagen está promoviendo ideas avanzadas sobre prácticas más sostenibles en cuanto al almacenamiento. Si los museos adoptan estas, o similares, recomendaciones, pueden reducir los gastos de servicios y mantenimiento mientras perpetúan sus colecciones.
  • Las instituciones recopilan materiales nativos digitales (archivos, videoarte, fotografía digital, grabaciones de sonido) cuando es relevante para su misión. El personal y las infraestructuras de TI deberán estar preparados para dar respuesta a la diversidad de necesidades de conservación, además de las relacionadas con los materiales analógicos tradicionales.
  • Un número creciente de museos está empezando a seleccionar y digitalizar sus colecciones de notas de campo y revistas, en un intento de preservar estos materiales históricos y movilizar los datos que contienen. La financiación podría estar aumentando para estas actividades, pero los puestos profesionales de archivos a largo plazo no. Como ejemplo: la Biblioteca del Patrimonio de la Biodiversidad.

Consolidación y globalización de colecciones:

  • A medida que la financiación de los museos y los recursos humanos disminuyen, las instituciones se fusionan, y las colecciones se transfieren o venden a otros cuando las instituciones cierran. Esto es especialmente cierto en el sector del museo de la casa histórica, considerado durante mucho tiempo como el que más ejemplos de cierre presenta.
  • China e India están aumentando considerablemente el desarrollo de sus museos, especialmente los dedicados al arte, transformando la dinámica de coleccionar. Esto cambia el modo de gestionar las colecciones, ya que los chinos en particular, son más importantes en cuanto a la configuración futura de la gestión de objetos.
  • El acto de coleccionar materiales artísticos y culturales ha sido durante mucho tiempo un trabajo interno emprendido por cada museo, con una competencia por la atención de coleccionistas y posibles donantes. Las tendencias recientes muestran una transformación hacia un proceso más abierto, que incluye el intercambio de colecciones (como el archivo Mapplethorpe entre LACMA y Getty o la silla art nouveau entre LACMA y Huntington), y las colecciones de abastecimiento colectivo -especialmente en lo que respecta a un evento concreto-. Es my popular, por ejemplo, el Hurricane Digital Memory Bank. El préstamo a 100 años de SFMOMA, de la Colección Fischer marca otro nuevo modelo en las prácticas de recolección. Las motivaciones que hay detrás de estos enfoques varían mucho, pero se está produciendo un cambio significativo, alejándose de las actividades tradicionales de recolección.
  • Varios museos públicos de Estados Unidos, tienden recientemente a guardar sus colecciones en una sola instalación de almacenamiento. Esta unificación permite reunir el material de un modo más eficiente y económico. Se evita, así, tener una instalación para cada museo -con su propio cuidado y mantenimiento de objetos-, y resulta un contrapunto interesante para las opciones tradicionales de almacenamiento fuera del sitio.
  • Comprar suministros conjuntamente también es una buena forma de optimizar recursos. Se puede negociar, por ejemplo, la factura energética a la baja si varios museos compran esa energía al mismo proveedor. Esto es aplicable a otras muchas compras.

Ética de colecciones:

  • La repatriación de los objetos culturales continuará. Los museos pueden beneficiarse de un enfoque más proactivo; quizás un portal similar al sistema NEPIP de la era nazi pueda llegar a ser una herramienta útil para mediar contra futuras «invasiones» culturales.
  • La legislación de 2011 en Estados Unidos dictó diez circunstancias claras en las que los museos podían desacreditar artículos de colecciones. ¿Podría ser este un modelo para la futura legislación estatal en otros lugares del mundo?
  • La decisión de desacreditar y liquidar objetos de una colección sigue siendo un tema crucial. Durante las recientes recesiones económicas, surgieron muchos ejemplos de instituciones importantes que evaluaron la venta de objetos para compensar las deudas. Si todos estamos en contra por cuestiones éticas, ¿por qué se sigue haciendo?
  • Una adquisición importante reciente del SFMoMA no supuso un regalo, sino un préstamo a 100 años. Si este modelo de arrendamiento fuera popular, marcaría un cambio importante en el papel de las colecciones y adquisiciones dentro del museo.

Planificación.

A continuación, reflexionaremos sobre lo que se espera que hagan los museos ​​con sus colecciones desde ahora hasta el 2030:

  • El cambio en las tendencias editoriales afectará a la investigación de colecciones. La iniciativa de la Fundación Getty para que los museos editen catálogos de colecciones académicas en línea, reduce los gastos institucionales en la promoción de sus prácticas de investigación. Otro elemento de investigación e intercambio de colecciones es el LOD-LAM, el grupo de trabajo de datos abiertos vinculado, orientado a su aplicación en bibliotecas, archivos y museos. LOD-LAM y la web semántica permitirán que los datos se integren y organicen de formas nuevas e interesantes, contribuyendo con capas adicionales a la investigación de los usuarios y a la organización intelectual de las colecciones.
  • Las colecciones científicas y de historia natural parecen transformarse rápidamente, publicando datos y muestras a través de sus archivos en línea y portales de datos accesibles al público. Esta práctica se está convirtiendo en norma, y las colecciones que no se puedan compartir empezarán a perder oportunidades de financiación y apoyo a la investigación.
  • El Proyecto Google Arts continúa expandiéndose, trasladando las colecciones permanentes de los museos a hogares, aulas y empresas en todo el mundo, lo que permite examinar obras seleccionadas hasta niveles casi microscópicos. Este es un nivel de acceso remoto sin precedentes, que permite acceder al sitio a través de la integración con Google Maps y entrar a los planos de planta de los museos usando las aplicaciones de teléfonos móviles. El acceso abierto de dominio público y las imágenes protegidas por derechos de autor, propiedad de organizaciones como Getty y LACMA- que recientemente han permitido el uso gratuito de archivos de alta resolución de sus colecciones-, están proporcionando una puerta adicional.
  • El enfoque asociativo para el cuidado de las colecciones tiene el potencial de llegar a ser poderoso y significativo, una herramienta educativa y de redes para el personal de las colecciones, especialmente en museos con presupuesto limitado para desarrollo profesional y para los cuales los grandes gastos en conferencias son difíciles de justificar.
  • El proyecto VertNet ofreció en 2014 nuevas recomendaciones para la publicación de conjuntos de datos sobre biodiversidad. Dichas recomendaciones están siendo adoptadas actualmente por instituciones de los EE. UU. Y otras entidades internacionales, como SiB Colombia y Canadensys. Este trabajo se alinea con la intención de la Declaración de Bouchout en la Unión Europea para liberar los derechos de autor de los datos científicos.

Pronósticos de referencia para las colecciones.

Para el 2020:

  • La tendencia de construir espacios de exposición emblemáticos continuará, por lo que las instituciones culturales se unirán a fin de asegurar el almacenamiento de varios museos en grupo para sus colecciones en crecimiento.
  • Los museos asediados por la cancelación de fondos locales y nacionales para la cultura, y que hagan frente a la bancarrota, deberán observar el precedente establecido por Detroit (por ejemplo) sobre cómo manejar sus propias colecciones y activos mientras luchan por su solvencia.
  • Las continuas luchas con la economía y la disparidad de riqueza provocarán que muchos museos, especialmente las instituciones más pequeñas, se enfrenten al cierre o a fusiones con otras entidades que cuenten con presupuestos más estables. Las colecciones se venderán con mayor frecuencia para abordar las deficiencias económicas y / o se transferirán a otras instituciones fusionadas o receptoras.
  • El aumento de los datos de historia natural y biodiversidad disponibles, requerirá que los usuarios proporcionen anotaciones y actualizaciones de los datos incompletos o incorrectos, si bien la mayoría de las mejoras deberán ser aprobadas por los conservadores de museos y los administradores de las colecciones.
  • Los museos y las asociaciones empresariales comenzarán a diseñar planes para compartir colecciones,  instalaciones de almacenamiento y trabajo, para mejorar la gestión ante la creciente escasez económica.
  • La aceleración del cambio climático continuará obligando a los museos a adoptar políticas que traten de abordar preocupaciones tales como las nuevas, y cada vez más invasivas, plagas, una mayor variabilidad en los niveles de humedad y temperatura, un mayor riesgo potencial de incendios forestales, inundaciones y otros desastres naturales.

Para el 2030:

  • Debido a la constante falta de fondos para la cultura a nivel local y estatal, y la permanente carencia de personal en instituciones más pequeñas (tanto para la redacción y para la gestión de colecciones), los objetos  sufrirán otros 20 años de deterioro continuo. El paso del tiempo hará que algunos de ellos se vuelvan demasiado frágiles para ser prestados o expuestos.
  • Los datos sobre historia natural y las colecciones científicas se conservarán públicamente. El fácil acceso a esos datos a través de la Web Semántica y las herramientas de anotación y enlace bien desarrolladas, brindarán a los expertos en contenido, científicos, ciudadanos y observadores, un conocimiento local de los medios para actualizar y mejorar los datos ambientales y en tiempo real.
  • A medida que empresas importantes desarrollen su economía en algunos sectores de la cultura, la financiación para museos y gestión de colecciones verá crecer el número de socios corporativos, por primera vez en dos décadas. Más dinero y recursos privados disponibles para la gestión de colecciones evitará los cierres, promoverá fusiones y absorciones, y potenciará las iniciativas de intercambio de colecciones, trabajos y almacenamiento en algunas áreas.
  • Al mismo tiempo, el empeoramiento de las condiciones climáticas seguirá causando problemas- aún mayores- en términos de plagas, fluctuaciones de humedad y temperatura, aparte del riesgo que representa un desastre natural. Los museos deberán abordar la asignación de recursos y desplegar nuevas tecnologías para hacer frente a estos eventos y a condiciones impredecibles.

Recurso:

Foresight Research Report (2015): Collections and Assets in Museums. California Association of Museum’s Leaders of the Future: Museum Professionals Developing Strategic Foresight.


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