Museos Año 2035

 

Los museos a menudo son vistos como conservadores del pasado, pero algunos siempre han estado en el negocio del futuro, incluso llegando a consagrarlo en sus declaraciones de misión. Pero ¿cómo será ese futuro? ¿Cuánto podemos anticipar realmente sobre el mundo del 2035?

Para abordar estas cuestiones, sería interesante recurrir a diversos asesores. The Center for the Future of Museums (CFM) estudió más de mil artículos, conjuntos de datos, entrevistas y foros de discusión para identificar las tendencias que tendrían más probabilidades de cambiar la sociedad y los museos durante los próximos 25 años. El foco de nuestro interés particular está centrado en los cambios estructurales emergentes que tienen una alta probabilidad de remodelar la sociedad y que afectan directamente a sus museos.

Por supuesto, habrá otras tendencias que impactarán en el futuro y que no aparecen recogidas en este artículo, quizás porque algunas no son todavía demasiado evidentes; o tal vez porque podrían tener un gran impacto en algunos museos pero no en una amplia sección transversal de la museística – o de tenerlo, sería con una baja probabilidad -. El estudio se focaliza en las tendencias demográficas, en los cambios en el panorama geopolítico y económico, en la tecnología y las comunicaciones, y en el aumento de nuevas expectativas culturales.

Para evaluar cómo cada una de esas tendencias podría dar forma al futuro, comenzaremos retrocediendo 25 años, hasta 1994, para identificar – comparando– algunos de los cambios estructurales que conforman lo que podemos vislumbrar hoy. Con una buena retrospectiva, es posible clarificar cuáles de las tendencias emergentes actuales tienen más probabilidades de configurar el mundo de nuestros museos allá por el 2034.

Así pues, para el 2035 esperamos…

Las cartelas y gráficas planas de las exposiciones habrán desaparecido, ya no habrá que leer tanto -los teléfonos móviles nos lo irán contando todo-, y los museos serán más fáciles de recorrer con un andador o una silla de ruedas. El diseño universal y la aplicación de la inteligencia artificial serán un hecho, incluso en los museos más pequeños. Aquellos que estén a la vanguardia del movimiento del «ejercicio cerebral», ayudarán a mantener las capacidades cognitivas de una población anciana. Asimismo, desempeñarán un papel importante a la hora de dar respuesta a una alta demanda de servicios para personas mayores, y serán unos socios, cada vez más deseados, de las organizaciones de servicios a la tercera edad existentes, presionadas para atender a una población de «mayores» muy activa y numerosa. Los museos tomarán la iniciativa para remodelar la participación cívica de esa nueva generación de ciudadanos.

Aumentará el número de museos como lugares de intercambio cultural en sus comunidades; no tendrán otra opción. Serán los foros principales para promover diálogos cívicos sobre intereses varios y sobre las políticas que afectan a la ciudadanía. El desapego hacia los políticos será enorme. Por ello, los museos se convertirán en uno de los agentes más poderosos para ayudar a nuestros menores a comprender el futuro y garantizar su preparación para asumir roles de liderazgo en diversos sectores.

Los museos habrán desarrollado gran variedad de estrategias para atraer a hombres y mujeres como nuevos visitantes. Con el logro educativo de convertirse en una herramienta de movilidad social muy visible, brindarán más oportunidades que nunca para que niñas y niños de familias menos educadas se expongan a temas que generen interés académico y se sientan motivados a ir a la universidad. A medida que el porcentaje de padres -ambos con ingresos- aumente, los museos satisfarán la demanda de una red más sólida de apoyo comunitario para los niños pequeños de padres y madres ocupados. Con más mujeres actuando como principales, o únicos, proveedores familiares, los museos ofrecerán lugares convenientes y acogedores donde este perfil de familias mono parentales pueda tener experiencias ricas durante su tiempo libre, cada vez más escaso. Como actores importantes en el sistema educativo formal e informal, trabajarán duro para cumplir con las crecientes expectativas que unas madres altamente educadas tienen para sus hijos.

Los museos mostrarán al público cómo las sociedades del pasado hicieron frente y se adaptaron a los cambios dramáticos gracias a sus recursos. Nos ayudarán a aprender de la historia mientras afrontamos una nueva era de energía más cara, de menor consumo, con restricciones de carbono y con un dramático cambio climático. Los museos habrán adoptado uniformemente el diseño verde como marca de excelencia, liderando a partir del ejemplo e integrando prácticas ecológicas en sus operaciones. Algunos de ellos, actuarán, incluso, como instalaciones de almacenamiento energético conjunto, diseñadas para minimizar los costos de energía, al tiempo que proporcionarán un control climático sostenible. Un gran número de ellos establecerán ubicaciones satelitales para servir a sus comunidades periféricas, reduciendo la necesidad de desplazamiento de sus audiencias.

Los museos serán oasis estables en medio de la agitación. Sobre la base de su tradición de ofrecer acceso y programación de bajo costo o gratuitos, desempeñarán un papel más importante, si cabe, en el mantenimiento del bienestar de sus comunidades, durante recesiones cada vez más prolongadas. Ya sea para las personas mayores que manejen un ingreso posterior a la jubilación más bajo de lo previsto, o para las escuelas con menos oportunidades de enriquecimiento para sus estudiantes, los museos estarán preparados para servir a sus comunidades, incluso en períodos en los que el apoyo financiero de estas disminuya.

Asimismo, será fundamental su apoyo a las comunidades con pérdidas de empleo, ayudándolas a reinventarse en una nueva economía basada en el conocimiento. Respondiendo a la necesidad de la sociedad de una mayor conciencia global, los museos aumentarán sus esfuerzos para promover el diálogo y la comprensión sobre otras culturas y sobre nuestro lugar en la economía global. Algunos de ellos, servirán como embajadores para el resto del mundo, no solo a través de puestos de avanzada en el extranjero, sino mediante la producción e instalación de exposiciones itinerantes y una presencia web más dirigida, lo que contribuirá a interpretar la cultura local y nacional en otros países.

Los museos serán de las pocas instituciones que reúnan a personas de todas las clases económicas. Estarán cada vez más valorados por su capacidad de redistribuir la riqueza en cuanto al acceso a recursos científicos, culturales y artísticos, mitigando la brecha cultural que surge de las disparidades de ingresos. Promoverán la educación global para los niños y niñas y las perspectivas para todos los ciudadanos. En el proceso, literalmente enriquecerán a sus países, ya que los ingresos se traducirán en educación, conocimiento y capacidad de beneficiarse -a partir de una mayor información- de la globalización económica.

Confrontarán muchas decisiones sobre la colección, exhibición y preservación de nuevas formas de objetos virtuales. Al mismo tirempo, a medida que el mundo continúa volviéndose más y más digital (y progresivamente virtual), y el costo de almacenamiento, distribución y poder de procesamiento sigue cayendo en picado, nos iremos alejando, progresivamente, de «lo real». Sin embargo, la condición humana fundamental responderá a una variante de la Tercera Ley del Movimiento de Newton: la prevalencia del mundo digital y virtual aumentará la conciencia pública sobre un mundo cada vez más raro en activos no digitales, que ayudarán a narrar la historia de cómo llegaron los humanos a ser lo que son. Los museos desempeñarán un papel más crítico que nunca como proveedores de lo auténtico al abordar el deseo humano de lo real, al tiempo que las maravillas de la tecnología nos conducen hacia el camino opuesto.

La experiencia colectiva estará más fragmentada que nunca. Pero los museos ofrecerán vivencias comunes para audiencias diversas, a modo de espacios públicos seguros para el diálogo cívico. Como una de las fuentes de conocimiento más confiables, nos ayudarán a navegar por el vasto nuevo mundo de la información, filtrando y validando el contenido creíble y avisando sobre los fakes news.

Como incubadoras de la expresión creativa, los museos florecerán a modo de facilitadores de un renacimiento creativo en curso. Desempeñarán un papel vital en el cuidado, la documentación, la organización, la interpretación y la accesibilidad al nuevo ámbito de la producción creativa. Tendrán un papel aún mayor como motores económicos en sus comunidades, ayudando a aprovechar el valor generado por la ola emergente de comercio e intercambio impulsado por la creatividad. Los museos son y serán depósitos de conocimiento sobre artesanía tradicional, fuentes de inspiración para nuevos diseños y procesos, y validadores de nuevos artistas y nuevas formas y expresiones de arte -a través de sus colecciones y exposiciones-.

Si bien algunos educadores aún denuncian el impacto de los videojuegos en el desarrollo académico, los museos brindarán oportunidades únicas para que los jóvenes de hoy ejerzan sus habilidades lúdicas y satisfagan sus expectativas en un contexto de narrativa inmersiva. Esto aumentará en ellos su compromiso con los museos, pero también con la comunidad y el mundo, proporcionando niveles de conciencia social y global que no podrían ser asimilados sentados frente a una pantalla en casa.

En un mundo cada vez más atomizado y digitalizado, las personas todavía tendrán un deseo central de compromiso humano y autenticidad. Los museos serán el oasis de lo real en un mundo cada vez más virtual. Junto con el aire libre y los lugares de culto, representarán las mejores oportunidades para alejarse del ruido.

Con una mayor comprensión de las tendencias emergentes que están dando forma a la sociedad, los museos podrán prepararse mejor para el impacto de todas ellas en sus propias instituciones. Algunas de esas tendencias presentadas en el artículo de hoy son aún ajenas a los museos, y les exigen que reaccionen, tarde o temprano, si quieren beneficiarse de los cambios estructurales emergentes (o simplemente evitar los daños causados por la inacción).

Responder a estas tendencias puede requerir acciones aparentemente tangenciales, o incluso muy alejadas de las misiones de muchos de nuestros museos. Sin embargo, sería peligroso para éstos focalizarse en misiones definidas de manera limitada, confiando en que otros se enfrentarán a los desafíos que afectan a la sociedad. Si un museo está en un núcleo urbano o en un área rural, si su comunidad está evolucionando a velocidad de crucero, no va a poder alcanzar su potencial completo. La viabilidad de un museo está vinculada a la salud de su comunidad. La buena noticia es que, a menudo, existen acciones centrales para el propósito de los museos, basadas en sus recursos únicos, que podrían ayudar a la sociedad a lidiar con los cambios estructurales que nos llegan -algunos dramáticos- en la demografía, la economía, la tecnología y la cultura.

Recurso: 

American Association of Museums (2008): Museums & Society 2034: Trends and potential futures. Versión 1.0. The Center for the Future of Museums (CFM).


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