Evaluación y Consulta: Herramientas para el Museo Inclusivo

 

El museo inclusivo garantiza que toda su labor esté diseñada para satisfacer las necesidades de sus visitantes. Para ello, debe»entender [a sus audiencias] y ponerlas en el centro de [su] práctica». El ejercicio de evaluación y consulta permite a los museos aumentar el conocimiento de su público, saber quiénes lo visitan y quiénes no, así como sus razones, percepciones, experiencias y expectativas. Por otra parte, el museo inclusivo representa y refleja a su comunidad, respondiendo y satisfaciendo sus necesidades, y para ello debe buscar activamente sus opiniones y comentarios, animando a generar dialogo con el personal del museo.

Fleming (National Museums Liverpool), sugiere que un museo democrático, «… involucra al público de muchas maneras, no solo como visitantes, a través de consultas, consejos y participación, se integra en las vidas de sus comunidades, contiene sus voces, se basa. sobre el diálogo ”.

El personal del museo que participa en un diálogo activo con audiencias diversas y actúa sobre los hallazgos que produce dicho diálogo, reconoce la importancia de buscar opiniones, ideas y comentarios que permitan influir y cambiar los enfoques y prácticas de los museos. Esta comunión entre museos y audiencias, permite a estas sentirse, en cierto modo, «dueñas del museo». Asimismo, el trabajo de inclusión y evaluación, explorando la diversidad de opiniones, apoya la “longevidad y vitalidad” de los museos, asegurando que estos mantengan su «relevancia y valor». Por otro lado, se está contribuyendo directamente al desarrollo de la audiencia, ya que permite al personal del museo establecer un diálogo con personas que nunca antes han visitado el museo y con quienes pueden comenzar a construir relaciones a largo plazo.

El museo inclusivo ha de consultar y evaluar siempre que un proyecto, actividad o programa en particular, haya llegado a un fin. Algunos especialistas sugieren que los museos centrados en el público no solo deben obtener un conocimiento y comprensión de los visitantes sino actualizarlo y utilizarlo con su público potencial; la evaluación regular es vital para respaldar la mejora continua del museo. Luke y Ancelet emplean la frase «pensar evaluativamente» para describir una situación donde los museos «… consideran constantemente las necesidades, actitudes, percepciones y experiencias de sus visitantes» y los colocan en el centro de «todo lo que se trabaja en cada departamento y en cada etapa de planificación, producción y entrega».

El museo inclusivo es, por necesidad, también el museo evaluativo.

¿Qué pueden evaluar los museos y a quién deben consultar? Black enumera una serie de conceptos que los museos pueden evaluar:  explorar quién visita, o no,  y por qué; desde qué distancia viajan las personas al museo y con qué frecuencia; si el museo es accesible (por ejemplo, para discapacitados, instalaciones para visitantes, estacionamiento…), el impacto de una visita al museo o la participación en un programa o proyecto sobre los visitantes. La evaluación también nos ayudará a descubrir qué esperan los visitantes y no visitantes de un museo y sus percepciones. Preskill sugiere que la «recopilación de datos de una variedad de fuentes» crea una evaluación muy útil, ya que ayuda al museo a explorar el impacto general de un programa o proyecto. La búsqueda de opiniones de diversos públicos también permite al personal del museo trabajar de forma más centrada en la audiencia, comprendiendo mejor qué es lo que quieren, y cómo perciben y experimentan el museo. Además de hablar con el público, deberemos consultar con el personal, los voluntarios y los fideicomisarios; todos pueden brindar una perspectiva interna sobre el museo que se puede comparar y contrastar con los puntos de vista de la audiencia.

Estructura de evaluación.

La evaluación se puede realizar antes, durante y después de que un proyecto se ponga en marcha. La evaluación frontal se realiza antes de que comience dicho proyecto. De esta manera se puede estudiar la exposición, el programa, la actividad o el evento que se está creando antes de tomar cualquier decisión. Así, por ejemplo, se puede preguntar al público qué temas y métodos de interpretación piensan que deben ser incluidos en una exposición. Pero existen otros tipos de evaluación:

  • La evaluación formativa se recoge a lo largo del desarrollo de un proyecto antes de que se complete, lo que permite al personal del museo probar diseños e ideas mientras se están planificando. A los visitantes se les puede pedir opinión, de modo que sea posible resaltar si los elementos propuestos no funcionan y dar al personal la oportunidad de remediarlo.
  • La evaluación sumativa se produce al final de un proyecto y mide hasta qué punto éste ha cumplido sus objetivos y el impacto que se esperaba conseguir sobre las personas. A los visitantes de una exposición se les puede pedir , por ejemplo, opiniones sobre la exposición y lo que aprendieron de su visita. Esta evaluación explora la medida en que el enfoque ha funcionado en el museo, y permite ser utilizada para desarrollar y mejorar las actividades futuras.

Cada etapa del desarrollo de la evaluación es muy importante, pero tal vez sean la del inicio y la del proceso de diseño las más importantes para el museo inclusivo; estas etapas brindan al personal del museo la oportunidad de hablar con visitantes y no visitantes y obtener una comprensión amplia de sus necesidades, motivaciones, gustos y disgustos. Las consultas antes y durante un proyecto también puede otorgar a las personas que participan en dicha consulta un sentido de propiedad sobre el proyecto. Por otro lado, la evaluación inicial y formativa ayudan a garantizar que las decisiones no se tomen sobre la base de los instintos de una única persona (algo muy común desgraciadamente), asegurando un enfoque de proyectos más colaborativo y democrático.

Planificando la evaluación.

Antes de comenzar la evaluación, necesitaremos planificar la investigación. Considera por qué estamos recopilando los datos y qué necesitamos averiguar; esto ayudará a enfocar tu evaluación.

Escribe preguntas de investigación: «¿qué han aprendido los visitantes tras la exposición?» , o «¿qué motiva a las personas a visitar nuestro museo?». Luego, piensa a quién dirigirás las preguntas y qué métodos de recopilación de datos se adaptarán mejor a ellos- grupos focales o encuestas-. Al planificar tu evaluación, considera hacer preguntas tanto abiertas como cerradas. Las preguntas cerradas pueden responderse con una palabra o frase corta- un»sí» o un «no»-. También se puede pedir que seleccionen una respuesta a partir de un conjunto de categorías predefinidas. Las preguntas abiertas invitan a generar pensamientos y reflexiones, y resultan útiles para obtener una retroalimentación rica de los encuestados. Por ejemplo: «¿disfrutó de su visita al museo?» es una pregunta cerrada, mientras que «describa su experiencia en el museo» es abierta. Las preguntas abiertas pueden ser más útiles para provocar diálogos entre el museo y el público, y para permitir dar opiniones consideradas, no estructuradas. Al decidir qué preguntas harás, debes considerar qué tipo de datos necesitas recopilar. Si hablamos de datos cualitativos, no son en forma numérica, se trata de una información de valor que describe cómo piensa o siente la gente. Las preguntas abiertas generan datos cualitativos. La investigación cuantitativa, en cambio, se mide y se escribe en números- escalas de calificación, por ejemplo-. Las preguntas cerradas generan datos cuantitativos. A modo de ejemplo: con la pregunta «cuéntenos lo que pensó en su visita al museo» obtendríamos datos cualitativos, mientras que «en una escala de 1 a 5, donde 1 es pobre y 5 es excelente,¿cómo calificaría su visita al museo?» nos proporcionaría datos cuantitativos.

Métodos de recopilación de datos.

Al planificar la evaluación, debes decidir qué métodos de recopilación de datos utilizarás. Vamos a describir varios métodos de consulta a los que puedes recurrir para llevar a cabo tu evaluación. Es útil recopilar datos de fuentes diversas para tener una referencia cruzada de tus hallazgos y validar los datos. Sin embargo, es importante que la evaluación sea factible. Asegúrate de que esté enfocada y sea viable dentro de los recursos y la capacidad que tienes a tu disposición. Si esto supone un problema, podrías considerar la opción de desarrollar la evaluación a partir de un trabajo de colaboración interinstitucional.

Encuestas.

Las encuestas se pueden utilizar para recopilar datos sobre variedad de temas, incluidos los datos demográficos, las percepciones y los gustos y disgustos de los encuestados. Pueden ser auto-completados por los consultados o completados por un facilitador que formule preguntas a los consultados. Es útil incluir una mezcla de preguntas cerradas y abiertas; las primeras completan y analizan rápidamente- algo útil tanto para los consultados como para los evaluadores-, y las abiertas ofrece la oportunidad de dar respuestas más personales que permiten una explicación más rica. Al plantear las preguntas de la encuesta, procura que éstas no lleven a las personas a dar respuestas coartadas: «¿cuándo va a visitar el museo?» implica que la persona definitivamente volverá a visitarlo, asumiendo que disfrutaron de su visita, mientras que, «¿tiene intención de visitar el museo nuevamente?» es una pregunta neutral que no hace suposiciones respecto a una futura visita.

Considera cuánto tiempo les tomará a los consultados completar la encuesta y, si puedes, déjalo claro antes de comenzar, para poder manejar las expectativas. Es aconsejable diseñar una encuesta que no requiera más de 5 minutos, por lo que no se les pide a los consultores que dediquen mucho tiempo a apoyar la evaluación.

Focus groups.

Un grupo focal es una discusión grupal en la cual el facilitador guía al grupo a través de una lista de temas. Durante la sesión, el facilitador debe intentar trasladar el peso de la conversación a manos de los participantes, tratando de obtener respuestas de todos ellos, haciendo preguntas que exploren los motivos de dichas respuestas. Por ejemplo, «¿por qué te sientes de esa manera? Si es posible, sería muy útil para un observador neutral poder estar en la sesión, para registrar notas y observaciones y ayudar a mantener la sesión en tiempos. Los grupos focales no tienen únicamente que involucrar al facilitador haciendo preguntas al grupo; algunos facilitadores piden a los consultados que participen en actividades interactivas, como trabajar en grupo para dar respuestas a una pregunta y luego enviar sus respuestas al facilitador, o solicitar que opinen ante un conjunto de imágenes. Las actividades pueden ser particularmente útiles cuando se organizan grupos focales con niños y jóvenes. Ayuda bastante entrar en el proceso generando un ambiente informal y relajado.

Entrevistas.

Las entrevistas ayudan a los evaluadores a recopilar datos cualitativos valiosos sobre temas diversos. Los entrevistadores pueden formular una lista de preguntas establecidas- conocidas como «entrevistas estructuradas»-, o preguntar sobre temas específicos, planteando cuestiones que surjan de las respuestas del consultor- «entrevistas semi-estructuradas»-. Las entrevistas pueden realizarse cara a cara, por teléfono o a través de métodos digitales, como Skype.

Vox Pops.

«Vox pops» permite a los evaluadores obtener respuestas breves de los consultados haciendo una o dos preguntas simples. Se realizan cara a cara y se pueden grabar digitalmente con un ordenador o con una cámara de video.

Observación.

Este método consiste en observar lo que hacen los visitantes en un espacio del museo o de la galería. Por ejemplo, podríamos observar qué exposiciones atraen a más visitantes, cómo responden los visitantes a los interactivos o cuánto tiempo dedican a cada exposición o galería. Además de registrar observaciones, también debemos anotar los datos demográficos básicos de cada visitante que observemos- como el rango de edad y el género-, lo que nos permitirá comparar y contrastar el comportamiento de los diferentes grupos.

Pared de graffiti.

Las «paredes de graffiti» permiten a los evaluadores recoger las respuestas de los visitantes a una pregunta específica, como «díganos qué pensó sobre su visita al museo», invitándoles a que escriban o dibujen sus respuestas en tarjetas o notas post-it  que posteriormente pegarán en una pizarra, en una pared o en una hoja grande de papel. Para ayudar a desarrollar este método de consulta «más juguetona», puedes proporcionar a los visitantes tarjetas de respuesta que muestren un tema coincidente con el contenido del museo; por ejemplo, un museo ferroviario podría utilizar tarjetas en forma de tren.

Urnas para votar.

Este método de evaluación implica que los visitantes coloquen su respuesta en una urna. Podrías preguntar, por ejemplo, cuál fue su galería favorita en el museo. Habrá que establecer una serie de urnas (pueden ser frascos) que estén etiquetadas con el nombre de cada una de las galerías.

Impacto de medición.

Munley sugiere que, para analizar el valor público de los museos, las instituciones deben poder demostrar que están haciendo un bien social, que su trabajo tiene un impacto positivo en las personas y en sus comunidades. El impacto tiene que ver con el efecto que una visita, programa o actividad del museo produce sobre los visitantes, o con lo que pueden haber aprendido tras los mismos- como adquirir alguna nueva habilidad que les permita conseguir un trabajo o aumentar la confianza en sí mismos-.

Medir y demostrar el impacto va más allá de los números, más allá del número de los visitantes – algo a lo que las administraciones públicas dan demasiada importancia y no resulta tan trascendente-; los números por sí solos no indican lo que el museo ha provocado en las personas. El museo inclusivo debe explorar las transformaciones producidas en el público como resultado de su visita, programa o actividad; en otras palabras, cómo el museo ha marcado o no una diferencia en la vida de esas personas. Al medir el impacto de actividades y programas, recuerda que es difícil, tal vez imposible, demostrar que un proyecto o programa específico ha conseguido marcar esa diferencia- aprender una nueva habilidad puede haber ayudado a alguien-.

Resultados de aprendizaje genéricos.

Los Resultados de Aprendizaje Genéricos (RAG) son una herramienta mediante la cual los museos pueden explorar y analizar el impacto del aprendizaje en museos, bibliotecas y archivos. Los RAG muestran cinco categorías que engloban todo el aprendizaje que los visitantes puedan recibir:

  • Conocimiento y comprensión: asimilar nueva información u obtener una comprensión más profunda sobre un tema.
  • Habilidades: aprender a hacer algo o desarrollar una habilidad.
  • Actitudes y valores: cambiar los sentimientos o percepciones sobre uno mismo, las personas, las cosas o el mundo; el aumento de la empatía o la tolerancia; el aumento de la motivación.
  • Disfrutar de la creatividad en la inspiración: divertirse o mostrarse sorprendido, inspirado, explorando, experimentando, haciendo.
  • Comportamiento y progresión de la actividad: lo que las personas hacen, tienen la intención de hacer o han hecho como resultado de su visita al museo.

Para explorar los impactos en el aprendizaje de los museos sobre sus visitantes, los evaluadores pueden formular preguntas que se relacionan con los RAG, como «díganos qué aprendió en el museo hoy». El sitio web de Arts Council England presenta un conjunto de herramientas y plantillas que ayudan a los profesionales a registrar y analizar los RAG.

Kit de herramientas de medidas de bienestar para el museo.

Investigadores de University College London (UCL) y Museums and Public Engagement han creado un conjunto de herramientas que ayudan a los profesionales a evaluar el impacto de su trabajo sobre el estado de ánimo y las emociones de las personas. Estas herramientas incluyen ejercicios simples que evalúan, por ejemplo, el impacto de las actividades sobre la felicidad, cuándo y cómo la gente se siente cómoda y segura, cuánto disfrutaron de la compañía de los demás, cuánto hablaron con los demás, cómo de interesados estaban en una actividad y cuán contentos se sintieron como resultado de participar en la misma. Los ejercicios del «kit de herramientas»  se pueden utilizar para evaluar el impacto tanto de actividades puntuales como de programas más largos.

Medición longitudinal de datos.

Una forma de evaluar los impactos de las actividades, proyectos o programas es obtener datos de referencia de las personas antes de que participen en una actividad y, nuevamente, al final y/o después de su participación. Podríamos, por ejemplo, grabar los niveles de alfabetización de un estudiante antes de formar parte de un proyecto y el ver el grado de mejora posterior. Merece la pena considerar asignar un presupuesto adicional a la evaluación que nos permita llevar a cabo este tipo de evaluación a muy largo plazo, particularmente si los impactos de nuestro proyecto o programa no son inmediatos o pueden seguir prolongándose durante un largo período de tiempo.

Reclutar personas para las consultas.

Al planificar la evaluación, considera cómo vas a reclutar a los entrevistados. En primer lugar, piensa a quién quieres llegar: a las familias locales, a los maestros, a los jóvenes, a las personas mayores,  a los visitantes, a los no visitantes. Una vez que hayas decidido cual es tu público objetivo, plantéate cómo acceder a ellos. Por ejemplo, si deseas hablar con personas que están visitando el museo, puedes contactar con ellos durante su visita, o reclutarlos para crear un grupo de enfoque, organizando un grupo en las redes sociales o con un boletín informativo (newsletter). Los no visitantes son más difíciles de reclutar. Piensa dónde se encuentran, si pertenecen a centros comunitarios locales, centros comerciales o bibliotecas; investiga sobre lo que leen y en qué sitios de redes sociales suelen estar, anunciando la convocatoria a través de estos canales.

Asegúrate de contar con tiempo suficiente para reclutar a estas personas; puede ser un proceso increíblemente lento, especialmente si estás consultando a personas no visitantes, que no conocen tu museo y que tal vez nunca hayan oído hablar de él.

Análisis de los datos.

Antes de realizar un análisis profundo de los datos, Foster sugiere que es útil leer por encima todos lo recopilado, para comenzar así a comprender algunos de los temas que están surgiendo. Piensa en las respuestas más repetitivas, si los consultados tienden a estar de acuerdo, o no, entre sí, y por qué se produce ésto. Después de este análisis inicial, comienza un examen en profundidad de los datos, buscando el número de respuestas y su repetición, los temas, las respuestas externas y las razones, además de las que tienen que ver con la demografía-considerar, por ejemplo, si las personas de género y/o edades similares tienden a dar respuestas parecidas-.

Al analizar los datos, asegúrate, en lo posible, de eliminar el sesgo. Entra en el proceso de análisis con una mente abierta; tener fuertes suposiciones sobre lo que vas a encontrar puede hacer que busques específicamente datos que respalden dichas suposiciones. Involucrando a más de una persona en el análisis se puede favorecer la eliminación del sesgo. Las personas que anteriormente no han participado en el proceso de evaluación también pueden aportar nuevas ideas y revelar información. El análisis podría ser apoyado por colegas internos o un consultor externo.

Difundir y actuar sobre evaluación.

Los resultados de la evaluación se pueden difundir de varias formas: informes escritos, presentaciones orales, infografías, tableros de anuncios y boletines informativos. Cuando planifiques su difusión, considera a quiénes estás informando (financieros, audiencias, personal…) y cuáles son los métodos más apropiados para la audiencia. Los financiadores pueden tener requisitos específicos con respecto a la difusión de esa evaluación, o pueden preferir informes escritos más formales. Las presentaciones orales son una forma útil de difundir la información a los miembros del personal, ya que este método ofrece la oportunidad de que las personas hagan preguntas y respondan a los hallazgos. Es posible que el público prefiera ver los resultados (y, si es posible, lo que se pretende hacer con ellos) en un tablón de anuncios ubicado en un espacio público del museo.

Si corresponde, considera compartir tus hallazgos con otras instituciones; como afirma Adams, las evaluaciones rara vez se comparten, sin embargo, sugerimos que los museos intenten aprender unos de otros.

Resumiendo.

Evaluación y consulta son componentes esenciales del museo inclusivo, ya que permiten a su personal obtener y desarrollar una profunda comprensión del público. Para llevar a cabo una evaluación efectiva, es importante dedicar tiempo a planificar el proceso, asegurando que sea factible y apropiado, que mida los impactos y los números, y que los resultados puedan adaptarse a las necesidades de la audiencia. Podemos utilizar una variedad de métodos para recolectar los datos, con evaluadores que traten de hacer una referencia cruzada de los hallazgos y validar dichos datos. Es importante trabajar con más personas durante la fase de análisis de datos, a fin de obtener nuevos conocimientos y reducir el sesgo. Después del análisis, difunde la evaluación y, si es posible, comparte tus hallazgos con otros museos para apoyar el aprendizaje y el desarrollo en nuestro sector. Pero la difusión no será suficiente; actuar sobre los resultados de la evaluación demuestra un compromiso con la práctica centrada en la audiencia y ayuda a los museos a mantener su relevancia.

Como afirma Adams, las evaluaciones no se comparten normalmente, sin embargo, esta ley apoya a los museos a aprender unos de otros. Una falta de acción implica la pérdida del tiempo y el dinero invertidos en la realización de la evaluación. Considera cómo tus hallazgos influirán o cambiarán su práctica y toma medidas para que esto suceda.

Dependiendo del presupuesto y la capacidad, puede no ser factible implementar inmediatamente los cambios que sugieren los datos; considera cuáles son los aspectos más importantes que debes analizar o cambiar y ponlos en práctica lo antes posible. El museo no debe realizar una evaluación sin más; escucha y colabora con las audiencias, colocando las necesidades de las personas en el centro de sus prácticas.

RECURSOS PARA LA REDACCIÓN DE ESTE ARTÍCULO:

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