Museos: Estrategias de Accesibilidad

Los museos modernos y localizaciones del patrimonio se están apartando actualmente de aquella antigua creencia de que eran instituciones monolíticas alejadas de los comunes mortales, para transformarse ahora en espacios de experimentación e implicación sensorial y emocional de todas las personas, sin distinción. La posibilidad de este cambio se basa principalmente en la aplicación de nuevas técnicas y soportes de comunicación, que consideran el museo como una narración multi-plataforma única y cercana a todos que necesita estrategias coherentes y sencillas para transmitir sus mensajes en todos los ámbitos de su contacto con cualquier clase de público.

David Walby

Este nuevo enfoque en el planteamiento de la comunicación del museo hacia las personas, está muy relacionado con el compromiso y preocupaciones que tienen que ver con la accesibilidad – el esfuerzo para ofrecer a las personas con discapacidad la igualdad de oportunidades en ambientes que les resultan hostiles -. De hecho, los museos suelen ser “hostiles” a un gran número de visitantes, no sólo a personas con discapacidad física, y se ven forzados a adoptar una postura pasiva mientras contemplan, a través de la vista, todo lo que el museo tiene que ofrecer. El esfuerzo para democratizar la experiencia del museo nos ha llevado a diseñar un buen número de nuevos enfoques y planteamientos para atraer a otros sentidos que no sean el de la vista. Ahora, el museo moderno se comunica con sus visitantes dentro y fuera de sus fronteras físicas, utilizando el espacio y el diseño, a partir de las exposiciones mismas, con información puesta a disposición del público en entornos reales y virtuales y con un gran número de nuevas actividades prácticas. Esta nueva realidad aborda estrategias integradas de comunicación multisensorial en museos y lugares del patrimonio, observando referentes en los que el modelo de comunicación inclusivo se ha desplegado en cuatro niveles (que veremos a continuación). El objetivo de estas nuevas estrategias es mostrar cómo las experiencias gratificantes y entretenidas del museo se pueden lograr a través de la implantación de una comunicación racional multisensorial dentro del mismo.

eMoving

Al abordar la cuestión de la accesibilidad en el contexto de los museos y lugares patromoniales, el objetivo más común es el de encontrar maneras de convertir estos lugares en plataformas “accesibles a todos”. A nivel superficial, se entiende que el acceso es de naturaleza ambiental: el acto de eliminar las barreras para las personas con discapacidad física. Tal enfoque se centra en el perfil de visitantes específicos y es, como tal, reductonista y discriminatorio. Al hacerlo, contradice el entendimiento democrático de “para todos”, que es, en sí mismo, una noción un tanto contradictoria. Nada puede ser “para todos”, ya que cada persona, de algún modo, es un individuo con necesidades  “especialmente individuales”.

Isa Genzken

La accesibilidad no debe tratarse desde un único planteamiento a la hora de promover soluciones para las personas que tienen discapacidad, sino, también, desde el estudio de cómo este tipo de personas mejorarán su interacción con el entorno e incluso con el tejido social. En otras palabras, al transformar la noción de “para todos” a  “para ti”, se asume que hay tantas posibles soluciones y planteamientos como diversidad de perfiles personales, y no existe una solución igualmente válida para todos. Dicho esto, en este contexto específico, el principio predominante deberá ser que a todas estas personas se les proporcionen los medios para que disfruten de una experiencia satisfactoria y gratificante al visitar los museos, independientemente de sus perfiles individuales.

Kate MacDowell

Dodd y Sandell (1988: 14) nos ofrecen una lista de ocho perfiles de accesibilidad, a la que agrega otra de verificación, con ocho preguntas que los museos deben formularse si quieren intentar alcanzar los criterios de accesibilidad total:

  • Accesibilidad física: “¿Existen barreras arquitectónicas?”
  • Accesibilidad sensorial “¿Las exposiciones/acciones facilitan la participación de los visitantes ciegos o sordos?”
  • Accesibilidad intelectual, “¿Las exposiciones excluyen a los visitantes con pocos conocimientos?” y “¿Están las exposiciones adaptadas a las personas con trastornos del aprendizaje?”
  • Accesibilidad económica: “¿Son los precios de entrada demasiado altos para públicos menos privilegiados?
  • Accesibilidad emocional: “¿Es el museo amable con los visitantes?” y “¿Las personas que trabajan en el museo están formadas para lidiar con la diferencia y la discapacidad?”
  • Accesibilidad en la toma de decisiones: “¿El museo consulta a especialistas y potenciales visitantes para tomar decisiones?”
  • Accesibilidad informativa: “¿La información llega a nuevos públicos de manera eficiente?”
  • Accesibilidad cultural: “¿Son relevantes las colecciones/exposiciones y de interés para públicos específicos?”

Archivo EVE

Esta visión amplia, basada en gran medida en la discapacidad, aunque sea igualmente aplicable a todas las audiencias de los museos en general, puede reducirse a un nuevo esquema de cuatro criterios que se centran en los elementos que promoverán la experiencia museística, independientemente del perfil de los visitantes:

  • Difusión e información.
  • Acceso y movilidad.
  • Confort y seguridad.
  • Conocimiento y experiencia.

Esta propuesta fomenta un enfoque racional que podría hacer que el museo fuera “inclusivo” más que accesible. Eso significa que las medidas tomadas han de estar dirigidas a todos sus potenciales visitantes, que nada se hace exclusivamente para las personas con discapacidad. Con este planteamiento la comunicación se basa en la multiformación, es decir, la información disponible en todos los formatos posibles, para que la gran mayoría puedan encontrar un modo que ofrezca una respuesta real y ajustada a sus necesidades específicas. Esto implica, entre otras cosas, que debemos prestar especial atención a los medios utilizados para publicitar el sitio web del museo, en los medios de comunicación social, medios de comunicación convencionales y material promocional. Debemos atender a la forma en que el museo hace de su espacio físico un lugar acogedor y fácil de usar. Debemos tener en cuenta los pequeños detalles que marcan la diferencia: lugares para descansar, iluminación adecuada, baños, accesos, etcétera. Y, para terminar, debemos estudiar a fondo los medios posibles para poner el conocimiento al alcance de la mano de todas las personas, haciendo de cada visita una experiencia para recordar y una razón para volver.

Archivo EVE

Para conseguir estos objetivos, más allá de la inversión que se debe realizar, deberemos pensar que los mayores activos se suelen encontrar en un grupo multidisciplinario de personas altamente motivadas: arquitectos, diseñadores y personal técnico, curadores y especialistas, que sean conscientes de cada aspecto relevante dentro de las premisas de la inclusión. Se suele comenzar estudiando el edificio existente, ya que normalmente los espacios deben ser reformados para garantizar la movilidad total y fácil, teniendo muy en cuenta el confort y la seguridad de las personas. Se deben ensanchar las puertas, eliminar los escalones, instalar ascensores, escoger cuidadosamente la iluminación, encargar muebles a medida, colocar asientos en lugares estratégicos, hacer accesibles los servicios sanitarios (WCs) y, para terminar, probar todos los detalles cuidadosamente para asegurarnos de que no se hayan descuidado las necesidades de un perfil concreto. Por otro lado, el trabajo que se acomete para que el espacio sea eficaz y sencillo de usar, es otro de los aspectos más desafiantes en el enfoque racional de la accesibilidad de la comunicación. Hay que tener en cuenta que cada aspecto del diseño debe ser accesible, por lo que hay que adaptar el lenguaje del espacio para exhibir, asegurándonos de que cada objeto, cada texto y cada pieza de información que se comunique en los soportes expositivos multi-plataforma, sean científicamente válidos y fáciles de entender. Nuestra obligación profesional de hacer bien las cosas con respecto a la accesibilidad nos obliga a reflexionar de una manera que rara vez habíamos hecho antes. Y al hacerlo, debemos romper muchas “barreras” y abrir la frontera que separa la discusión de la toma de decisiones

Creative Finder

Una tarea igualmente difícil es encontrar medios eficaces para transmitir información que llegue a todos los sentidos. La visión es obviamente el sentido más importante en la comunicación de museos, pero anular esta facultad sensorial de nuestros planteamientos de diseño puede dar lugar a soluciones muy eficaces “para todos”. La comunicación basada en el sonido y el tacto se puede convertir en el diseño de mapas táctiles, objetos “tocables”, réplicas, beacons y dispositivos móviles, estímulos de percepción, aromas, sabores, etcétera. La posible ausencia de creatividad es, en realidad, nuestra única limitación.


RECURSO:

Neves, J., Roberto M.T., Díaz Cintas, J. (2010): Inclusive communication strategies for accessible museums. Department of Languages and Cultures, Centre for Languages and Cultures, Universitdad de Aveiro e Imperial College, Londres.

BIBLIOGRAFÍA:

Dodd, J. y Sandell, R. (1988): Building Bridges. Museums & Galleries Commission (Londres).


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Foto principal y para redes sociales: Daniel Gumbert

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