Museos e Interactividad

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interactivo, va

  1. adj. Que procede por interacción.
  2. inform. [Programa] que permite una interacción, a modo de diálogo, entre un ordenador y el usuario. Ejemplo:
    Su profesora dice que los juegos interactivos de ordenador pueden ser muy educativos.

Partamos de la premisa que los museos no solo son almacenes de objetos expuestos y conservados para su investigación y disfrute del visitante. Esa premisa ahora, sobre todo en lo relativo a deleite, es dudosa. Pero, hay una premisa con la que siempre estaremos de acuerdo: los museos y centros de interpretación han de comunicar, difundir y divulgar, en un espacio habilitado para tal fin, y en sintonía con las nuevas tecnologías emergentes – todas las tecnologías a nuestro alcance -. Esta última premisa no se está dando con la frecuencia que deseamos todos, no solo los profesionales de la museografía. Entre los responsables de los museos pueden darse voluntades de cambio, pero se están quedando en voluntades. Nos parece inverosímil que, no disparándose en absoluto los costes de implantación de interactividad moderna en los museos, estos responsables gestores no asuman el reto del cambio para mejorar. ¿Tendrán miedo a lo desconocido por qué para ellos es verdaderamente un mundo desconocido? ¿Será que no tienen ni idea de lo que estamos hablando? ¿Será que su ignorancia sobre el tema está afectando a los visitantes que esperan mucho más de un museo? Y más, si hemos pagado una entrada – y la de nuestros hijos, no todos los museos son gratis ni mucho menos -. El desarrollo tecnológico es una corriente de uso común que cada vez se acelera más, y que tiene que evolucionar al ritmo en que lo hace la sociedad del primer mundo – desgraciadamente por lo que tiene que ver con las crecientes diferencias con los otros dos mundos -.

black_and_white_clouds_space_s_1080x960_artwallpaperhi.comPodemos contar una anécdota que tiene relación con lo que decimos hoy aquí. Un director de museo, en una reunión “comercial”, nos insistía en que no asimilaba que habláramos tanto de las aplicaciones de los teléfonos móviles y su relación con los museos. Este buen señor nos dijo que no tenía hijos, ni sobrinos – parecía carecer de todo entorno particular – y cuando le pedimos que nos enseñara su smartphone… Puso cara rara y metiendo la mano del bolsillo de su impecable americana de tweed, sacó una especie de patata con antenita. Era un modelo de hace 10 años mínimo. Vamos a ver, no hay que hacer mucho esfuerzo para hacer un pequeño ejercicio de abstracción y pensar que si a nosotros nos gustan la salchichas a todo el mundo le tiene que gustar las salchichas, ¿no? ¡No! No funciona así señor erudito director de un museo, propietario de un móvil que es una patatita con antenita. Hay que tener las entendederas alejadas de uno mismo, de vez en cuando, para hacer labor social, y un museo es labor social y no mirarse tanto el ombligo. Pero nos estamos desviando del tema de la entrada de hoy.

watch-me-the-smart-watch-of-the-future-03-450x342Estamos rodeados de interactividad: cajeros automáticos, máquinas expendedoras, teléfonos móviles o smartphones, smarTV, paletas, pantallas interactivas, lectores digitales de libros, etc. La sociedad cambia, los museos deben hacerlo también. El uso de maquinaria interactiva en museografía ya no debe ser un elemento innovador, es un elemento imprescindible. Su acierto o eficacia dependerán solo de una correcta comprensión de su objetivo didáctico. Los “artefactos” de uso interactivo – touch -, son cada vez más completos, más sencillos, intuitivos, didácticos para todos los públicos, son mejores y espectaculares.  Las soluciones interactivas son muy buenas para completar muchos aspectos de la didáctica en los museos y en la contextualización de los objetos sin ocupar espacio. Pero hay más, mucho más. Esta última es lo que denominamos la “interactividad clásica”, con una características de hardware y software muy determinadas. La evolución de l harware se está disparando en lo referente, por ejemplo, a las plataformas multi-usuario. Del touch pasamos al multi-touch, ahora con el uso de las dos manos, los movimientos del cuerpo, la estereoscopia, realidad virtual mejorada, realidad aumentada…

HCB_dev_standard_Hill_slapComp2_Establishing_v001_1400Han llegado los smart objects hasta nuestro campo de trabajo. Son dispositivos inteligentes que están permanentemente conectados a internet.. Su software, una nube, se adapta constantemente a los cambios de los propios usuarios. La primera industria que los ha incorporado a sus productos ha sido la de la automoción, que ha aprendido que todo lo que son reclamos basados en los avances tecnológicos vende. Trasladado a la museografía, nosotros hemos llegado a controlar todo un museo desde un sencillo ordenador. Pequeños museos que no tienen presupuesto para guías han adoptado esta solución que permite que el propio museo se muestre a si mismo. Podríamos acuñar la denominación museografía domótica para explicar estos avances aplicados a los museos inquietos con el avance tecnológico. Incluso hay software ya específico para museos que son programas cliente, es decir, que ya están hechos y por lo tanto son muy económicos. La nube permite cruzar datos entre usuarios, sobre opiniones de museos, viajes culturales, ofertas, conocimientos, etc. Es muy útil para todos ya que las bases de datos prácticos al alcance de todos crecen exponencialmente.

estimote-beacons-retail-app-GeoawesomenessMencionar, como no, la última tecnología que nos ofrece Apple y que puede ser un avance muy importante, siempre que se traslade al uso museográfico. Se trata de lo que han denominado iBeacons, unas mini-balizas muy discretas que se pegan a la pared y actúan como radares que envían información a tu móvil si pasas cerca de uno de estos aparatitos (que además son muy baratos). Tienen un radio de captación de hasta 10 metros. Solo te tienes que bajar la app del museo correspondiente – no creemos que haya museo alguno en el mundo que disponga aun de esta tecnología pero es nuestra obligación informar a todos vosotros – y las balizas colocadas en cada zona os enviarán la información puntual y contenidos que necesitáis si tenéis activada la app del museo, y  por bluetooth os llegarán los datos, no hace falta wifi. Dentro de unos meses será moneda común, seguro que aplicado al comercio, no creemos que para los museos que casi siempre andan muy lentos de reacción. ¿Y qué ocurre con las famosas Google Glasses? ¿Se están acobardando?

dreamoc_01Resumiendo y ya para terminar, no se trata de llegar a nuevos públicos, sino ofrecer la realidad con sistemas de comunicación que el público maneja cotidianamente. Es cierto también que el público pide novedades; una interactividad abierta por ejemplo, cuanto más abierta sea mejor. Implementar esta total interactividad en proyectos de museografía sería sencillo si quien decide conoce y apuesta por las nuevas herramientas – juguetitos como dicen algunos que tienen el museo vacío -, no tanto nosotros que solo deseamos concretar las mejores soluciones para todos los públicos. Todo debe orientarse a la adaptación que nuestro mundo está afrontando con los enormes cambios tecnológicos que están apareciendo y que aparecerán de aquí a cinco años, que ya es mucho.

moschino-fries-3d-case-for-iphone-55s.10604-48446El teléfono tipo “patata con antenita”, ha evolucionado para transformarse directamente en teléfono patatas fritas sin antenita, pero con cámara de fotos y además de Moschino. ¿Qué más se puede pedir?

 

 

Una respuesta a “Museos e Interactividad

  1. Intentar explicar los beneficios de la tecnología a alguien que usa un teléfono de tipo “patata con antenita” es tarea ardua, imagino. Al menos no te has topado con alguien que usa el muy incómodo “modelo ladrillo”. Apelar a la imaginación de quienes usan tecnología obsoleta no es fácil. Confío en el efecto contagio. Por nuestro bien. Ya también para aprovechar todas las ventajas que la virtualidad pone a disposición.

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